El tomate con la turgencia de su piel y el erotismo de su interior, nos incitan a comerlo y sentirnos bien.
En el verano español no puede faltar el tomate crudo en ensaladas, gazpacho, solo o incluso en bocadillos, acompañando otros alimentos. También untado sobre un pan tostado con un poco de sal y aceite de oliva, para un sano desayuno mediterráneo.
Pero además de ser un alimento que apetece en el verano, nos
da una gran cantidad de beneficios, tantos que no se ha descubierto ningún fármaco
que lo sustituya:
Tiene una gran cantidad de minerales, entre los principales
están el potasio, el
fósforo y magnesio, que fortalecen los músculos y el sistema nervioso.
También
tiene muchas vitaminas, como la A, C, E,
B1, B2, B5, etcétera.
Vitamina
A en forma de betacaroteno o pro-vitamina A, que es excelente para la salud de
la piel. Además de ser uno de los mejores antioxidantes conocidos. También
ayuda a mejorar la vista.
La
vitamina A se complementa con el
licopeno, que es el pigmento que le da el color rojo a los tomates y la Vitamina
C, que fortalece el sistema inmunológico, que juntos se consideran un
tratamiento preventivo y curativo de muchos tipos de cáncer y la reducción de tumores; también previene enfermedades
cardiovasculares, porque ayuda a bajar el colesterol “malo”.
A
nivel digestivo, contiene mucha fibra y es muy diurético, por lo que se
recomienda para mantener o bajar de peso. Además ayuda en casos de
estreñimiento y para eliminar toxinas del cuerpo, y por su efecto diurético mejora
los problemas urinarios.
Además
de comer el tomate, podemos aplicarlo en la piel o el pelo de diferentes formas:
Para
quemaduras del sol untar un tomate abierto sobre la piel y dejarlo secar unos
10 o 15 minutos, luego, ducharse. Además de restaurar la piel, es excelente
para prolongar el bronceado y no dejarse la piel en el intento.
Una
pasta de tomate crudo batido o licuado, sirve para hacer una mascarilla y
quitar los puntos negros refrescando la piel. Dejarlo unos 20 minutos y
quitarlo con la yema de los dedos antes de lavarse la piel. Esta mascarilla
elimina y retrasa las arrugas por su efecto antioxidante.
Con
la pasta del tomate crudo, también puedes ponerlo en el cabello y dará más
brillo, volumen y servirá de
acondicionador para desenredarlo.
La pasta de tomate que utilices no resiste más de 2 días
refrigerada, porque se vuelve ácida. No hagas demasiada cantidad. Además puedes añadirle aceite de almendras o un poco de glicerina, que también serán beneficiosos.
Recuerda, que los remedios caseros, aunque son de mucha ayuda, no sustituyen a los tratamientos médicos. sé responsable de tí mismo.






